¿Necesito counseling o terapia? Seguro que no…

Siempre me ha parecido extraño -y triste- el hecho de que un gran número de personas todavía se niegan a buscar ayuda cuando se enfrentan a problemas emocionales de cualquier tipo.

¿Por qué no?, me he preguntado muy a menudo. ¿Por qué se niegan a obtener ayuda para arreglar algo que no saben cómo arreglar por sí mism@s? ¿Por qué alguien se negaría a buscar apoyo profesional aunque esté sufriendo, y aunque su sufrimiento no desaparece, por mucho que intente resolverlo o ignorarlo?

Mi propia experiencia con la terapia

Durante mucho tiempo esto me desconcertaba, pues no podía entender por qué. Pero luego recordé los muchos años que pasé coexistiendo con mis propios problemas y dificultades. No confiaba en nadie. Pensaba que yo me conocía mejor que nadie. Y, por supuesto, no quería abrirme a ninguna persona extraña y derramar mis miserias internas. De ninguna de las maneras.

Luego, cuando tenía alrededor de 35 años, una de mis amigas, que se había formado como psicoterapeuta Gestalt, puso en marcha un grupo de terapia. Así que me uní, sólo porque la conocía y confiaba en ella. Ésa fue mi primera experiencia con la Terapia Gestalt. Y también mi primera experiencia de confianza y apertura. Y cambió totalmente mi vida, para mejor.

 

Durante esa primera experiencia y las que siguieron, incluyendo mi propia formación como Terapeuta Gestalt, descubrí lo equivocada que había estado. Lo más importante que aprendí es que cada un@ de nosotr@s tiene la respuesta a sus propios problemas. Desafortunadamente, por lo general no tenemos ni idea de dónde o cómo encontrar esas respuestas. Creemos que nos conocemos a nosotr@s mism@s, pero la parte de nosotr@s mism@s que conocemos es la parte que repite ciegamente un patrón de comportamiento tras otro. Obviamente, es por eso que sufrimos!

A conocerme no hay quien me gane

Pues sí. Creemos que nadie nos conoce mejor que nosotr@s mism@s. Sin embargo, para nada es así, o no siempre. Y, cuando nos golpea la realidad de nuestras malas relaciones, nuestros problemas de trabajo, nuestro estrés, nuestras dificultades con l@s hij@s, nuestras ansiedades o nuestras adicciones, nos engañamos majestuosamente pensando alguna de las siguientes cosas:

  • Que podemos resolver el problema sin ayuda.
  • Que reconocer que algo está mal lo hace real, así que es mejor fingir que no está sucediendo, en un esfuerzo por hacer que el problema desaparezca.
  • Que si admitimos que tenemos un problema emocional grave, admitimos que somos un fracaso, que somos vulnerables, que estamos perdid@s. O peor aún, somos rar@s y estamos loc@s. Y eso, simplemente, no es admisible.

Ok. Todo lo anterior es comprensible en cierto modo.

Ahora, por favor, piensa en estas analogías:

Nuestro ordenador, coche o teléfono no funciona correctamente o se estropea. Sufrimos de migraña o dolor de estómago. Queremos abrir un nuevo negocio, invertir una suma de dinero o aprender francés, por poner solo unos ejemplos.

En todos los casos, imagina que por cualquier razón no queremos admitir que tenemos un problema, que necesitamos ayuda, y que no sabemos cómo arreglarlo o aprender lo que sea por nosotros mismos.

Nos avergonzamos de admitir nuestro problema. O somos demasiado orgullos@s. O tendemos a evitar las cosas. O tenemos miedo pero nunca lo reconoceríamos. O nos vemos como un@s pringad@s si necesitamos pedir ayuda. Lo que sea.

Consecuentemente, nuestro portátil, coche, teléfono, cabeza, estómago, negocios, dinero y/o nuevos idiomas se quedan, indefinidamente, sin ser atendidos. Porque nos negamos a pedir ayuda profesional. Porque creemos que podemos arreglar nuestras propias cosas. Tal vez lo intentamos, pero luego el problema reaparece después de un tiempo, principalmente porque quizás sepamos solucionarlo temporalmente, pero no tenemos las herramientas adecuadas para solucionarlo de forma permanente. Y entonces el ciclo comienza de nuevo.

Yo llamo a esto un callejón sin salida emocional o relacional. No nos lleva a ninguna parte.

¿Cómo podemos entonces dar la vuelta y salir de un callejón sin salida? En primer lugar, preguntarnos si creemos sinceramente que podemos resolver el problema. Si lo hemos intentado a lo largo del tiempo y nada ha cambiado realmente. Si seguimos cayendo en los mismos patrones dolorosos una y otra vez.

Si la respuesta a estas preguntas es afirmativa, necesitamos ayuda profesional. Buscar ayuda profesional no significa más que acudir a alguien que está capacitad@ para ayudar a lidiar con problemas emocionales/relacionales. Así como un/a mecánico/a, un técnico, un/a médico/a o un/a profesor/a de idiomas están capacitados para ayudarnos con lo que sea que necesitemos en un momento específico.

Si no lo has probado, te recomiendo encarecidamente que lo pruebes. Y, si lo has hecho pero no ha funcionado como esperabas, busca a otr@ profesional. Hay cientos de grandes counselors y psicoterapeutas por ahí. Es cuestión de encontrar el/la adecuado/a para ti. ‘No necesito terapia’ suena tan absurdo como ‘No necesito un/a médico/a’ o ‘No necesito un/a mecánico/a’. Si no vas a mejor, la necesitas. Así de claro.

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